No tengo más que esta piel agujereada
que rememora en medio
de mi esqueleto,
de mi pesada alma,
que se alza sobre mi.
No tengo más que esta boca
que te devora...
No tengo más que un gavilán
que me ronda
gritando mi nombre, atravesándome
prometiéndome
la muerte.
Yo me acuerdo de mi,
de mis mañanas.
Escribiendo día y noche
algunos torpes versos
hasta que me abandones
las entrañas tenebrosas,
escribiendo sin sentido
con la médula de mis
lánguidos huesos,
con mis ruinas
callando cada vez más...
Esta muy bonito tu Blog, me gusto mucho
ResponderSuprimirComo escribes y te metes en las líneas,
Es hermoso.
¡Felicitaciones!
Un abrazo